Los deportistas deben ser capaces
de gestionar su autocontrol y su capacidad de concentración en todo momento,
ambos íntimamente ligados. El autocontrol
es clave para evitar distracciones, algo imprescindible para trabajar en el día
a día, pero aún más para afrontar los decisivos minutos de competición.
Cuando analizamos el equipo de
personas que acompaña a un deportista de élite, podemos comprobar
inmediatamente que, junto a los preparadores físicos, existe un grupo de apoyo psicológico.
En ninguna
otra situación se pone más de manifiesto la afirmación de que el ser humano es cuerpo y mente, de forma
que solo pueden obtenerse los mejores resultados si ambas facetas trabajan al
máximo de sus potencialidades.
